Cómo combinar colores de sofás y paredes

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El sofá es la pieza principal de todo salón que se precie y juega un papel primordial en el descanso y la relajación doméstica. Dada su importancia, es un producto que hay que elegir muy bien y no solo por cuestiones prácticas y de comodidad, sino también por cuestiones estéticas.

Para que des en el clavo con la combinación de colores perfecta, hemos preparado esta práctica guía para que sepas cómo combinar colores de sofás y paredes con éxito. Algunas propuestas son muy rompedoras y otras abrazan la tradición, pero todas ellas resultarán ideales para tu salón.

Claves para combinar los colores del sofá con las paredes

1.- Ten en cuenta la iluminación. Uno de los factores clave para sacar partido a los colores de la vivienda es la iluminación. Mientras que un piso que goza de luz natural puede jugar más con tonalidades oscuras e intensas, uno que sea más oscuro necesitará de juegos de blancos y colores claros para mejorar su estética.

Los espacios cerrados no se llevan bien con los colores oscuros, mientras que los espacios más amplios solo admiten pequeños añadidos de colores intensos si la iluminación no es la ideal.

No obstante, en la iluminación inciden otros factores, como la orientación, la altura o la amplitud de los espacios abiertos, como balcones, terrazas y ventanales. En caso de duda, lo mejor es consultar con un especialista para que te recomiende combinaciones de colores acordes con tu sofá y el resto de productos del mobiliario.

2.- Huye de colores intensos. Como te decíamos, los colores intensos no se suelen llevar bien con los interiores, y mucho menos si estos son cerrados o carecen del nivel óptimo de luz ambiental.

Por norma general, debes huir de marrones, negros, rojos granates y similares, aunque siempre existen excepciones y pueden ser añadidos con maestría en zócalos, esquinas y puntos estratégicos para crear efectos visuales únicos.

3.- Crea puntos de escape. A fin de cuentas, la estética de un salón es como la de un lienzo: una composición en la que priman objetos de interior y en la que la distribución de los colores y los objetos juega un papel fundamental en la distribución.

Para que visualmente sea agradable y el salón no dé la impresión de ser un espacio recargado, es importante crear puntos de fuga o espacios de blancos que reduzcan el nivel de intensidad.

Se puede lograr creando marcos ficticios con blancos o azules, dejar partes sin colorear para que el esquema de colores no presente incompatibilidades o colocar lámparas o flexos estratégicamente para que la luz incida en una parte específica del salón, haciendo que los colores del sofá y de las paredes casen sin resultar cargantes.

4.- Utiliza los blancos para reducir la intensidad del color. La clave para que la tonalidad e intensidad de los colores encaje en un espacio cerrado es utilizar el blanco sabiamente como un punto de apoyo. Esto permite crear combinaciones más ricas y menos tradicionales sin caer en lo ostentoso, aportando color al conjunto y convirtiendo el salón en un espacio mucho más agradable y familiar.

El color del sofá nunca debe ser contrapuesto al de las paredes para no eclipsar el resto de la estancia. La idea es que tanto el sofá como las paredes sean complementarios, no contrapuestos, por lo que habrá que seguir la misma tónica de colores para crear composiciones compatibles.

¿Qué color combina con un sofá azul?

Los sofás azules son de los más bonitos que se pueden encontrar a día de hoy en el mercado. El azul es un color refrescante, relajante y que juega un papel fundamental en el descanso -no por nada es un color casi siempre presente en las prendas de cama-, por lo que es una apuesta segura.

Además, se puede encontrar en multitud de tonalidades y es perfecto tanto para quienes prefieren una variedad de color más sutil como para quienes aman la intensidad de los tonos eléctricos y celestes.

El azul claro es un color muy demandado por quienes buscan la neutralidad del color gris, pero desean añadir un punto de color a la composición, sobre todo si lo que se pretende es evitar caer en el aburrimiento con tonos demasiado opacos.

Para un sofá marrón chocolate, ¿qué color usar en las paredes?

Una de las combinaciones clásicas que mejor efecto surte con un sofá de color marrón chocolate es la que opta por dejar las paredes blancas, aunque las reminiscencias a los pisos tan vintage que usaban el blanco con el marrón y el negro han hecho que los diseños más modernos tengan en cuenta la inclusión de colores vainilla o caramelo.

Por tanto, con un sofá de este color puede ir bien dejar las paredes en un agradable color vainilla, siempre y cuando cuenten con la suficiente luz natural como para rebajar la intensidad de los tonos más oscuros en espacios cerrados.

Aunque las fuentes de luz artificial pueden funcionar bien con esta mezcla de colores, sobre todo si se ha optado por un color vainilla intenso para las paredes del salón, lo mejor es dejar que la luz natural ilumine todo el interior durante el día. El efecto blanquecino hará que los colores combinen mejor y resulten menos cargantes.

Cómo combinar sofás de distinto color

Esto es como combinar calcetines diferentes: parece que es un desastre, pero en la práctica queda mejor de lo que cabe imaginar. Siempre que no se opte por colores contrapuestos (una mezcla verde-naranja, azul-rojo o similar es del todo incompatible), es una buena opción y ofrece un montón de posibilidades a la hora de jugar con los colores de la pared.

Una buena idea es optar por un blanco y negro, uno de los contrastes más llamativos y eficaces visualmente, aunque no la opción ideal si lo que buscas es añadir un poco de color; en este caso, intenta jugar con los rosas y los azules, los morados y los grises o los blancos y azules.

Todas ellas son combinaciones ideales para todo tipo de sofás y sillones, y pueden funcionar especialmente bien en entornos iluminados y en salones amplios, donde el color de las paredes no quede relegado a un segundo plano.

Colores para combinar con un sofá beige

Si hay un color que resulta fácil de combinar y que da un toque elegante y sofisticado a cualquier prenda, objeto o estancia, ese es el beige. Precisamente por sus propiedades para aportar elegancia de manera sencilla es uno de los más recurrentes a la hora de vestir y de decorar la casa.

El beige trabaja bien con blancos y negros, ayudándote a crear composiciones bicolores sin tener que renunciar a tu decoración anterior. Lo que ocurre es que el beige aburre enseguida, es un color demasiado insulso a largo plazo y acaba ahogando el color de los elementos de su alrededor.

Por eso, lo mejor es relegar al beige a un segundo plano, utilizándolo como apoyo para hacer que destaquen los tonos blancos, azules o granates. Con el tiempo, el beige irá ganando protagonismo y será cuando la composición ofrezca lo mejor de sí a tu salón.

Tips para combinar un sofá gris oscuro

El caso de los sofás de color gris oscuro es bastante similar, ya que algunas tonalidades de beige funcionan del mismo modo. La clave es que estos colores nunca recarguen el ambiente y que no eclipsen a los colores que acompañan.

Por ejemplo, un gris oscuro con un azul marino puede quedar un poco mal si hay demasiada presencia del primero y muy poca del segundo. No solo se trata de elegir los colores adecuados, sino de aplicarlos en la proporción correcta para que la composición esté equilibrada.

Los sofás de color gris oscuro funcionan bien con paredes blancas, de color vainilla claro y pueden encajar con detalles puntuales de tonos oscuros, como azules, granates o similares, pero deben ser puestos con maestría para no crear composiciones extrañas.

Cómo combinar un sofá verde

Los sofás de color verde dan un punto exótico muy característico y pueden quedar realmente bien si se elige el color adecuado para las paredes. A pesar de que el verde es un color bastante restrictivo que no admite mucho juego a la hora de combinar y no se presta a la experimentación, sí queda realmente bien con blancos y grises oscuros.

El verde, en cualquiera de sus variantes, es un color que funciona con tonos claros y neutros, especialmente el gris plateado. La mezcla es ideal para salones amplios y funciona muy bien espacios abiertos y cerrados.

No por nada, el verde es uno de los colores favoritos del consumidor medio, sobre todo en su versión lima y blanquecina, para salones con poca iluminación. De hecho, en tiendas especializadas en la venta de sofás, como Bianco Sofás, triunfan los modelos con tonalidades alegres, entre ellos el rojo, el azul y el verde, uno de los más demandados por los que deciden renovar su sofá.

En cambio, para zonas sobreiluminadas, el contraste con el gris intenso de las paredes puede crear un efecto espléndido al combinar la intensidad del verde con la enorme presencia del color plateado del salón.

Eso sí, el gris siempre necesita un punto de fuga cromático que se consigue aplicando blanco a un techo o una serie de zócalos y pilares estratégicos para mejorar la percepción visual.

Para un sofá rojo, ¿qué color usar en las paredes?

El caso del rojo es muy similar al verde, un color que trabaja especialmente bien con mezclas de blancos y grises. En el primer caso no hay problema con la iluminación, porque incluso en las estancias más cerradas el blanco pone el contrapunto a la enorme presencia del rojo.

En cambio, al combinar el gris con el rojo, la mezcla quedará demasiado recargada. Se puede optar por varias soluciones: rebajar la intensidad del gris y el rojo o combinar el gris oscuro con el blanco, una combinación exquisita que realzará el rojo en su justa medida.

Por lo demás, trata de mantener la coherencia estética en el resto de elementos del mobiliario para evitar que el esquema compositivo sea un tanto extraño. Estanterías, cojines, mesitas y muebles auxiliares deberán mantener un tono amaderado del mismo color para que la composición sea agradable a la vista.

Claves para combinar un sofá de rayas

Existe un pequeño problema con los sofás de rayas, y es que suelen llevar en su misma composición un contraste de colores para resaltar su decoración. Por eso, no es extraño encontrar piezas que combinen azules, amarillos y marrones.

No obstante, la mejor pauta para que el esquema no desentone es que te ciñas a combinar el color de las paredes con el principal del sofá, que es el que más protagonismo tendrá visualmente.

Las notas de color discordantes suelen hacer un buen papel a la hora de resaltar ciertos detalles de la composición, pero no resultan determinantes para crear la combinación de colores de toda la estancia.

Los sofás a rayas suelen trabajar bien con paredes blancas o de color gris o beige claro. También se pueden utilizar elementos secundarios para dar una nota de color al conjunto, como plantas o cuadros. Eso sí, todo en su justa medida y sin caer en la ostentosidad.

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