El significado de los colores y sus efectos

Miremos hacia donde miremos, estamos rodeados de colores, aun sin pretenderlo. El mundo es un lugar colorido, y nosotros contribuimos a colorearlo todavía más. Aunque normalmente nos pasan desapercibidos, o eso creemos, lo cierto es que el significado de los colores tiene un efecto mucho más potente en nosotros de lo que podríamos pensar. Es por eso por lo que es tan importante escoger adecuadamente los colores con los que vamos a convivir. Es muy probable que en más de una ocasión te hayas sentido incómodo en una habitación sin saber por qué, pues no había nada fuera de lo normal, pero los colores tienen un trasfondo mucho mayor del que les concedemos, y si no estaban bien armonizados podía ser molesto.

Vamos a profundizar en la psicología de los colores, ya que eso nos permite saber cómo decorar nuestro hogar en función de lo que queremos transmitir. Hay personas muy activas a las que les gusta contar con un ambiente que les estimule, que despierte su curiosidad y que sea un reflejo de su personalidad vibrante; mientras hay quienes buscan en su hogar un espacio tranquilo en el que poder relajarse, en el que evitar estímulos excesivos y en el que puedan sentir la sensación de paz y confort que seguramente llevan anhelando todo el día. Es por eso por lo que es preciso conocer cómo pueden afectar los colores a nuestro estado de ánimo, pues así crearemos unos ambientes mucho más propicios para garantizar nuestra felicidad.

Blanco

El blanco suele ser el color predilecto por muchas personas a la hora de decorar su hogar, ya que da una sensación de amplitud y de limpieza, al menos en el mundo occidental, puesto que, en algunas culturas orientales o africanas, el blanco representa la muerte, en tanto que es la pureza de un alma que se marcha. No obstante, son muchos los hogares occidentales que podemos encontrar con paredes blancas, elementos textiles claros y decoración en la misma línea. No obstante, hay que tener también en cuenta que el blanco puede también representar el frío, por lo que a veces priorizar la modernidad o la elegancia puede jugarnos una mala pasada y restar calidez a nuestro hogar, haciéndolo así menos acogedor.

Negro

El opuesto al blanco, no suele utilizarse para paredes o para sobrecargar una habitación, pues es un color muy oscuro y puede comerse la luz, sin embargo, incorporar una pared negra en una habitación con otras tonalidades, un sofá negro o elementos decorativos de esta tonalidad es también un acierto, ya que transmite sofisticación y elegancia. Es por tanto por lo que es más recomendable utilizarlo como color secundario, pues no es difícil que acapare protagonismo. Además, irónicamente, al igual que el blanco, también puede transmitir una sensación de frío y no ser el color más indicado para una habitación que pretende ser acogedora o relajante. Desde el punto de vista de la psicología, no obstante, el negro tiene algunas connotaciones negativas, en tanto que tiende a relacionarse con la muerte.

Azul

El color azul es uno de los favoritos de mucha gente, en general. De hecho, se considera el color favorito de la humanidad, independientemente del género y de la edad. No es para menos, pues precisamente el azul es un color capaz de transmitir estabilidad, armonía, calma y confianza, por lo que es el color idóneo para decorar una casa, ya sea una sala común como una habitación personal. Aun con todo, también es preciso tener en cuenta el lado negativo del azul, pues su frialdad puede evocar sensaciones como tristeza, de ahí que sea buena idea combinarlo con otros colores más cálidos que creen contraste.

Rojo

Un color vivo, vibrante, activo y muy llamativo. El color rojo se usa precisamente para cautivar, pues se trata de un color intrínsecamente relacionado con la pasión y con la energía. Es muy probable que lo relaciones también con advertencias o peligros, pues es el color que suele usarse para indicar un riesgo o una prohibición. No es el color más adecuado para decorar un cuarto entero en una casa, ya que puede saturar y estar demasiado tiempo en esa habitación podría terminar por ser desagradable. No obstante, como color secundario para decorar una habitación en contraste con un color frío, o incluso uno cálido, pero menos estridente, puede ser perfecto, pues suma calidez y hace del entorno algo mucho más acogedor.

Amarillo

El amarillo es un color esencialmente alegre, relacionado psicológicamente con la felicidad, y que, al igual que el rojo, también transmite energía. Es el color de la bienvenida, por lo que se trata de una tonalidad perfecta para espacios como el recibidor o el pasillo, así como el salón u otras zonas comunes en las que vayamos a recibir visitas. Aun con todo, al igual que otros colores que son menos neutros, un exceso de este color en la decoración puede acabar saturándonos, por lo que puede ser un color perfecto para las paredes si lo contrastamos con otros colores, o para elementos decorativos principales o muebles, como el propio sofá.

Verde

El verde es conocido como el color de la esperanza, pero también nos hace pensar en lo natural y en la salud. Es por eso por lo que es un color perfecto para la cocina, y dependiendo del tono que escojamos formará un tándem ideal con la decoración de cualquier otra habitación. Tal vez escoger pintar las paredes de verde puede resultar demasiado estridente, pues para las paredes siempre recomendamos colores más neutros que sean fáciles de combinar, pero para elementos textiles, como las cortinas o los cojines, o para otros elementos decorativos como jarrones, cuadros o lámparas, es sin duda una opción fetén.

Naranja

El naranja es un color muy similar al rojo, en tanto que es vibrante y transmite mucha energía, y además está de moda. Está relacionado asimismo con la emoción y el entusiasmo, por lo que se trata de un color claramente estimulante. Esto significa que abusar de él o situarlo en zonas en las que resulte demasiado llamativo podría provocar cierta incomodidad, pero utilizarlo en su justa medida puede estimular la conversación, o incluso el apetito, motivo por el cual es un color tan demandado en cocinas. El naranja se vincula, asimismo, con la sensación de aventura, de modo que es un color completamente alejado de la tranquilidad y la paz, perfecto para las personas activas que busquen un entorno estimulante, pero poco recomendado para aquellos que busquen crear un espacio relajante.

Hay otros cientos de colores que pueden transmitirnos diferentes sensaciones: morado, gris, las diferentes tonalidades de cualquier color que hemos analizado aquí, rosa… y todos ellos tendrán un efecto distinto en nuestro estado de ánimo. Es por eso por lo que en este portal estudiamos en mayor detalle cómo nos afectan no solo los colores sino la armonía de estos, es decir, cómo combinarlos para crear el espacio ideal para nosotros. Si buscas ideas para decorar tu hogar, has llegado al lugar más indicado.